La política de fomento del transporte público es una de las principales contribuciones que realiza la Junta de Andalucía para la reducción de emisiones contaminantes a la atmósfera, en cumplimiento de los objetivos de la Cumbre de Kioto, y en la lucha contra el cambio climático.
Destaca el papel protagonista dado al metro ligero como opción de transporte público limpio y no agresivo con el medio ambiente. Es un medio impulsado eléctricamente, por lo que no consume combustibles fósiles. Esta característica, unida a la disminución del tráfico rodado privado por la zona urbana gracias a su uso por la ciudadanía, contribuirá a una reducción de la emisión de CO2 a la atmósfera.
Las vibraciones y las emisiones acústicas se minimizan, gracias a los sistemas de amortiguación físicos, basados en las últimas innovaciones, y a los sistemas de amortiguación de ruido aplicados a la losa de la plataforma viaria y al carril.
El resultado final es un espacio más amable para la ciudadanía ya que, unido a la mejora medioambiental, la puesta en marcha del Metropolitano de Granada conllevará la reurbanización de las zonas colindantes, donde el aumento de los espacios peatonales y las zonas verdes tendrán un peso específico.